EL SALON DE CASA YA NO SERA EL QUE ERA


Si nos remitimos a la historia de la electrónica doméstica y concretamente en su vertiente de entrenimiento y comunicaciones, podemos comenzar allá por 1925 que fue cuando Phillips, entre otros fabricantes, introdujo los primeros receptores de radio. La radio fue la reina del salón hasta cerca de los sesenta que fue más o menos cuando la televisión se empezó a popularizar en nuestras casas desvancando a la radio. Veinte años más tarde, allá por los ochenta, al televisor le salieron ciertos complementos, como por ejemplo, el video. Enseguida las minicadenas musicales empezaron a bajar de precio y se hicieron con un hueco en el salón.

Desde entonces, no ha habido más progreso aparente que el que el video haya pasado a ser un DVD que soporta mil y un formatos, el televisor es lo mismo pero más grande y más plano, y el equipo de música ha crecido hasta llenar la sala de altavoces tomando el nombre de Home Cinema.

Pero estos últimos cambios son más una evolución que una revolución. Fue revolución cuando la radio sustituyó a la calceta y al parchís como medio de entretenimiento en casa. Fue revolución cuando el televisor sustituyó a la radio consiguiendo que la familia estuviese más unida que nunca … mirando la tele.

Sin embargo, la integración de los DVDs, el home cinema e incluso la televisión por cable o satélite ya no es un avance tan revolucionario puesto que no deja de ser más de los mismo.

No obstante, esta situación no tiene que durar toda la vida ni tan siquiera tanto tiempo como duró el reinado del receptor de radio en los salones de las casas.

Para los que se han acostumbrado a ver un televisor con cuatro aparatitos debajo que son el equipo de toda la vida, más les vale que se fijen bien porque está cambiando,

Hay un electrodoméstico que expresamente no he mencionado hasta ahora. Se trata del ordenador. El ordenador personal ha hecho presencia masiva en los hogares pero no como una pieza principal en el salón como el caso de la tele o la radio sino los estudios o en las habitaciones de la gente joven de la casa. Y lo mismo se aplica para el otro popular electrodoméstico: la video consola.

Pues bien, hace ya tiempo que Miscrosoft sacó su producto “Windows Media Center” que es ni más ni menos que una versión del sistema operativo Windows XP adaptada al entorno doméstico.

Windows Media Center nace con la idea de llevar el ordenador al lado del televisor y sustituir al amplificador de música, al reproductor de DVD y a todos aquellos cacharros que rodean al televisor menos los altavoces, claro. De esta forma, la idea de Microsoft consiste en un ordenador especial y con diseño adecuado para colocarlo debajo o a un lado del televisor, de forma que este ordenador realice todas las funciones del resproductor de video, del reproductor de CD, de la radio y hasta en algunos casos, del amplificador.

El problema es que como sucede con todas las cosas que hace Microsoft, al fiñal les ha salido un invento sumamente complejo y lo que no tenía que suceder está pasando: el Windows Media Center, con su mando a distancia con docenas de botones se ha convertido en un sistema cuya complejidad de uso va a espantar a más de un usuario que estaban acostumbrados a la sencillez de sus equipos habituales. Y eso que programar un video no es nada sencillo.

Las cosas así parecen indicar que pasará algún tiempo antes de que la idea del Windows Media Center sea aceptada en los domicilios particulares.

Pero no es así. Hay una empresa que ya nos ha sorprendido en anteriores ocasiones con sus logros de conseguir que los aparatos más complejos funcionen con cuatro botones. El ejemplo lo tenemos en el iPOD y la empresa, como ustedes ya se imaginarán, es Apple.

El primer producto para el salón de Apple es su último modelo de Macintosh, el iMac, que consiste en un ordenador completo introducido dentro de una pantalla plana, que incluso se puede colgar de la pared y que realiza las funciones de reproductor de DVD, reproductor de videos desde su disco duro con capacidad de centenares de películas, reproductor de música, pases de diapositivas fotográficas y opcionalmente y por pocos euros más, receptor de televisión analógica, TDT o satélite si se desea.

Y lo mejor es que todo, absolutamente todo, se controla con un pequeño mando a distancia con seis botones y no con los sesenta del Windows Media Center.

Publicado en O.C. el 16 de Diciembre de 2005.