MAQUINAS LISTAS NADA INTELIGENTES

La interpretación de un idioma no ya hablado sino incluso escrito, es una tarea que está fuera del alcance de la capacidad de las máquinas actuales. Naturalmente, que os estamos refiriendo a un idioma on toda su riqueza y complejidad pero si se trata de hablar como los indios puede que ya la tecnología no esté tan lejos.

Hace unos días cuando apareció en los medios técnicos el anuncio de que el ejército americano estaba probando unas máquinas para que sus soldados se puedan entender con el enemigo (qué curioso hasta ahora los soldados se habían entendido siempre con el enemigo a golpes de fusil … ¿nos estaremos civilizando?). Los alemanes se apresuraron a anunciar que ellos ya llevaban cierto tiempo haciendo pruebas similares y al poco tiempo en las publicaciones científicas francesas salieron al paso los franceses diciendo que ellos lo habían desarrollado aún antes.

El caso es que efectívamente el aparatito que permite la comunicación entre dos personas que hablen los dos idiomas para los cuales ha sido construida la máquina siempre que ambas personas pongan mucho de su parte. Es decir, hablando muy despacito, usando un vocabulario muy restringido y vocalizando lo mejor posible.

O sea que, el primer ingrediente para el uso de esta máquina es tener la paciencia del santo Job y me imagino que tratándose de militares lo más probable es que estrellen el aparato contra el suelo y se lien a tiros.

Bromas aparte, no nos queda la menor duda de que en un futuro existirán máquinas capaces de interpretar un idioma y traducirlo a otro conservando las inflexiones y la riqueza.

De entrada, en estos momentos ya tenemos programas para ordenadores a los que se les puede dictar y que interpretan el lenguaje hablado con una precisión de hasta el 98 por ciento. Lo que no está nada mal.

Por otra parte, disponemos de software de traducción de texto escrito que ya empieza a dar unos resultados más que respetables. Sin que las traducciones que hace este software sean perfectas, en sus versiones actuales permiten traducciones bastante más intelegibles de lo que pudiera parecer.

Un ejemplo lo tenemos en el Babel Fish de Altavista, que está disponible a través de la web para todo el mundo. Y que a mí, personalmente, me ha servido para leer las características técnicas de un aparato que estaban en chino. No es que me enterase al cien por cien lo que decía la web china, pero sí lo suficiente como para obtener la información que me interesaba.

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Con otros idiomas Bable Fisch se comporta muy dignamente, incluso en traducciones entre idiomas próximos como entre el inglés y francés. La precisión de la traducción es asombrosa.

Abajo les dejo el enlace para que hagan ustedes mismos la prueba.

Si tenemos, pues, un aparato que interpreta el lenguaje hablado convirtiéndolo en texto y otro capaz de traducir texto y teniendo en cuenta de que la conversión de texto a voz está solucionadísima, lo del traductor automático no es ninguna tontería. Eso sí, tendremos que esperar un tiempo hasta que la tecnología haya evolucionado lo suficiente para darnos un traductor práctico.

Y por si ustedes no se creen lo anterior y les suena a ciencia ficción, les voy a contar un pequeño secreto.

Esta sección la escribo en castellano porque me es más fácil ya que soy, como muchos de mi generación, catalán hablante pero no catalán escribiente y, un programa creado en Valencia me lo traduce automáticamente al valenciano. Después ya solo es cuestión de repasar la traducción para “catalanizarla”.

Es curioso que en Valencia ya hace bastante tiempo que han desarollado no un traductor, sino dos. Y el segundo de ellos dispone incluso de la opción de seleccionar catalán de Cataluña o catalán de Valencia. Este último no lo utilizo ya que funciona a través de web y es algo incómodo. Pero si pudiera descargar el programa en mi ordenador como sucede con el Salt me ahorraría el trabajo de repasar la traducción para eliminar las normas valencianas ya que el programa de Internet traduce al más puro catalán de Osona.

http://babelfish.altavista.com/

http://www.cult.gva.es/SALT/salt_programes.htm

http://www.internostrum.com/

Publicado en O.C. el 30 de Junio de 2006.

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