¿EL FIN DE LOS SISTEMAS OPERATIVOS?

El año pasado, Jonathan Swartz, presidente de Sun Microsystems, escrib`ó un artículo en su web titulado “The World changes this week” (El mundo cambia esta semana). En este artículo reflexionaba acerca de como hace unos años comprábamos el software: en una caja de cartón con veinte o treinta diskettes y un manual de usuario. Y todo había que pagarlo antes de usarlo. También decía Swartz que todo eso había cambiado y que ya no iba a hacer falta volver a comprar sistemas operativos.

Cualquiera diría que estaba profetizando el fin de Microsoft pero puede que no le falte razón.

Realmente el mundo no cambió esa semana pero quizás lo haga este año o el año que viene.

Me refiero al mundo de la informática, por supuesto. En el Mundo Real las cosas no cambian tan rápidamente ya que son los políticos y no los técnicos quienes lo mueven.

El caso es que toca hablar de nuevo de un nombre que se está haciendo repetitivo en éstas y en todas las páginas de tecnología. Me refiero a Google.

Como ya sabemos, Google ha ido acumulando una buena cantidad de funcionalidades y de las que ya hemos hablado en estas páginas. Me refiero a las herramientas Froogle, GMail, Google Groups, Orkut, Hello, Picasa, Google DeskBar, Google DeskTop, Blogger, Google Local, Google Alerts, Google News, Google ToolBar, KeyHole … etc., etc. Algunas de estas herramientas son aplicaciones de escritorio que se instalan en el ordenador. Y otras se acceden via web.

Con todo esto en manos de Google el siguiente paso es juntarlo todo, añadir cuatro cosas más y ya tenemos un sistema operativo completo.

O sea que, lo que le falta ahora a Google es diseñar su propio navegador web en el que juntar en un solo interface todo ese montón de herramientas. La idea es, entonces, que el ordenador solo tendríamos instalado ese navegador web y ya no necesitaríamos para nada el Windows ni ningún otro sistema operativo.

Para ello, Google está dando un impulso tremendo a la tecnología Ajax (Java Script y XML asíncronos). Las palabras suenan muy técnicas pero por decirlo en cuatro palabras se trata de una técnica de desarollo de webs que permite crear aplicaciones interactivas que se ejecutan en el navegador del usuario manteniendo una comunicación no sincronizada con un servidor. Ajax permite realizar cambios en la página que estamos viendo de forma local sin tener que recargarla de Internet. Con ello, se obtiene una velocidad muy alta de trabajo.

Si a todo ello añadimos que han aparecido o están apareciendo un conjunto de aplicaciones ofimáticas basadas en Ajax y que pueden sustituir perfectamente al famoso Office, es posible que en un futuro muy crecano ya nada nos ligue a Microsoft y lo único que necesitemos para trabajar es cualquier ordenador conectado a Internet y que solo tenga un navegador, sin más software.

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Una ventaja que tendrá este sistema es que el usuario verá siempre el mismo escritorio desde cualquier parte del mundo y con cualquier ordenador con el que se ponga a trabajar.

Otra ventaja será que ya no será necesario comprar programas puesto que estos programas estarán en “casa Google” y los usaremos desde nuestro ordenador solo cuando los necesitemos. El tema está en ver a quién y cómo se paga por eso. Google nos tiene acostumbrados a los servicios gratuitos a cambio de la publicidad que aparece en su buscador. Y es posible que eso continue así y que podamos disfrutar de forma gratuita del sistema operativo y el conjunto ofimático y seguramente muchos más programas que desarrolle Google por sí mismo, o a través de proyectos de software libre GNU. Pero, seguramente que habrán muchas casas de software que no querrán regalar su trabajo ni intercambiar valores a costa de publicidad. Para ellos, una solución que parece obvia consistiría en alquilar sus programas a los usuarios que lo deseen y por el tiempo que lo necesiten.

Aunque todo lo anterior no debiera de impedir que uno vaya a la tienda, se compre su juego favorito y lo ejecute directamente en su ordenador sin pedir permiso a Google.

La parte negativa de todo ésto es que tiene una pinta de Gran Hermano que asusta. Porque, claro, si uno está trabajando en su ordenador con una conexión tan íntima con Google, y teniendo en cuenta que el disco duro donde guardamos los documentos ya no será el de nuestro ordenador sino el de un servidor de Google. A poco que nos fijemos, veremos que Google puede estar conteniendo la información privada de cientos de millones de personas.

Veremos cómo acaba todo esto.

Publicado en O.C. el 2 de Junio de 2006.

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